domingo, junio 23, 2024

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Editorial 85: LAS CASAS DE LA CULTURA DEL QUINDIO

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Por: José Gustavo Hernández Castaño (*)

En la búsqueda de fuentes primarias y secundarias, consultando archivos de concejos y alcaldías, para el libro que estoy escribiendo sobre Historia política del Departamento, he visitado, además, sus casas de la cultura y sus bibliotecas, las cuales tienen asignado un espacio específico para los pocos libros que se encuentran relacionados con la historia de cada municipio.

Con amplios espacios para diversas actividades culturales, con biblioteca incorporada, pude encontrar casas de la cultura en todos, menos en uno, el mayor, el más antiguo.

Buenavista, el “fastuoso, esplendido, mirador cordillerano”, con el nombre genérico de Buenavista, ambas (casa de la cultura y biblioteca); el “Teatro cordillerano de arte”: Octavio Augusto Arbeláez Giraldo (otro espacio para la cultura), una hermosa construcción donada por la familia de uno de sus hijos.

Calarcá, “la villa del cacique”, con su casa de la cultura: «Lucelly García de Montoya», una construcción realizada a finales de los años setenta, con auxilios parlamentarios (así llamaban para la época) gestionados por la congresista a quien, en su memoria, colocaron su nombre. Fue doña Lucelly, una de las mujeres de mayor reconocimiento en la tierra del cacique Calarcá.

Barcelona, “corregimiento con rostro de municipio”, no ha llegado a la mayoría de edad, para llamarse municipio, no, porque, no tenga, los años para serlo; no, porque, no tenga la madurez y las condiciones, para serlo; sino, porque, se lo han impedido. Su casa de la cultura, con una construcción moderna, en una edificación esquinera en la plaza principal, a la cual dieron por nombre: “José Rubén Márquez González”, en memoria de su ilustre hijo, nacido en marzo de 1932, compositor de hermosas canciones, interpretadas por cantantes famosos como: Felipe Pirela, Lucho Gatica, Leo Marini, Daniel Santos.

Circasia, “pueblo de mujeres y hombres libres” tuvo el acierto de colocar por nombre a su casa de la cultura: “Antonio Valencia Mejía”, pintor, muralista, uno de los mejores retratistas de mediados del siglo XX, nacido en Circasia en 1.926 y fallecido en Armenia en 1.998. Uno de los artistas colombianos más conocido internacionalmente; distinguido como “el pintor de la Quindianidad” por sus dos murales representativos de la historia del Quindío, uno, en el primer piso del edificio de la Gobernación, el otro, en las instalaciones del Parque Nacional del Café.

Córdoba, “aroma de café, susurro de guaduales”, en una casa esquinera, una cuadra arriba de la alcaldía, se encuentra la casa de la cultura: “Horacio Gómez Aristizábal”, en honor al reconocido Jurista, nacido en ese terruño, abogado de amplio reconocimiento nacional y participe de la historia de este Departamento. A la biblioteca, de este pueblo de abundantes cascadas y frondosos guaduales, le colocaron por nombre el del líder campesino, reconocido y versátil artista, Jair Londoño Torres.

Filandia, “La colina iluminada del Quindío”, también conocida como “la cuna del canasto cafetero”, la que siendo menor de edad, cuando apenas llegaba a corregimiento, fue llamada “Nudilleros”, posee su casa de la cultura en una de las esquinas de la plaza principal, diagonal a la iglesia del pueblo, a la cual dieron por nombre: «Roberto Toro Toro», en honor al distinguido intelectual, poeta, y educador de juventudes, por muchos años, nacido en Calarcá en 1.906, llegado por allá en los años veinte y fallecido en  esta colina, en 1.964.

La biblioteca pública municipal: «Santiago López Sánchez», en memoria de otro eminente educador, rector del primer centro educativo: “De la Santísima Trinidad”, concejal y presidente del concejo, nacido en Santa Rosa de Cabal, en 1.908; radicado en Filandia en los años treinta del siglo XX y, fallecido en 1.982. De su autoría es el diseño de la bandera municipal; también, autor y compositor del himno de Filandia.

Génova, “Bello rincón Quindiano” o, “pueblito paisa del Quindío”, tiene su casa de la cultura: «Juan Bautista Arboleda» a la cual está incorporada la Biblioteca pública municipal.

En charla informal con Luis Fernando Franco, persona que conoce bien la historia de su municipio, me refiere algunos datos de don Juan Bautista Arboleda, de quien dice, fue el primer presidente, del primer concejo municipal, cuando Génova se erigió municipio, por allá en el año 1.937.

La Tebaida, “Edén tropical del Quindío”, como es conocido, yo le agregaría, cultural: “Edén tropical y cultural del Quindío”, eso es, este paraíso. Su casa de la cultura creada mediante Personería Jurídica 087 del 29 de noviembre de 1.971, surge al calor de un movimiento cultural y político de finales de los años sesenta y comienzos de los setenta; su artífice, su gestor, fue “Miguel tablas”, como era popularmente conocido: Miguel Londoño Echeverri, artesano de la madera, cultor de las artes de la carpintería, pero, sobre todo de las artes escénicas. Miguel fue el primer director de teatro del municipio, autor de obras teatrales, escritor de poesía y un hombre comprometido en las luchas sociales y culturales; nacido en Quimbaya por allá en 1.942 y llegado a La Tebaida, a muy temprana edad, tiempo de residencia que reconoció como su patria chica, fallecido de manera trágica, en el Urabá Antioqueño, en 1.978. Tuve la fortuna de conocerlo, al lado de Gonzalo Uribe Aristizábal, el popular “camello”, periodista icónico de esas tierras y, su otro entrañable amigo, Procopio Ramírez Gómez, hoy, Juan Carlos. Honrando su legado, le han colocado su nombre a la biblioteca municipal: “Miguel Londoño Echeverri”.

Montenegro, “Asiento de la cultura Cafetera”, tiene su casa de la cultura una cuadra antes de la plaza principal, una cuadra antes de la alcaldía, a la cual le dieron por nombre, «Marconi Sánchez», y dentro de ella se encuentra la biblioteca municipal: «Alberto Marín Cardona». Dos nombres de dos políticos del siglo XX, asociados a la cultura, pero, a la cultura de la violencia política de mediados del siglo pasado, como negación de la cultura montenegrina, y, un desconocimiento total de nombres, verdaderamente, relacionados con las letras y la cultura de ese municipio, entre los cuales merecen destacarse: Jesús María Obando excelso educador montenegrino, gran humanista, formador de juventudes en los principios de la decencia y el decoro; Juan Restrepo Fernández, poeta de ese terruño, y uno de los poetas de mayor reconocimiento por parte de hombres dedicados a las letras. De su poesía hablara de un modo exultante, Carlos Alberto Castrillón, el más importante crítico literario de la región. Igualmente, con muy buenas expresiones se refirieron a su obra, los escritores Miguel Ángel Asturias y Gabriel García Márquez; por qué no hablar de otro nombre asociado a las letras, la pintura, el periodismo, y el arte, como Jairo Baena Quintero; y por qué no, tener en cuenta y hacer reconocimiento, en vida, al ilustre educador y uno de los mejores poetas del Departamento, Cesar Carvajal Henao.

Pijao, “El pueblo del tiempo detenido”, también, conocido como “el lugar donde llegan las garzas”. Tiene su casa de la cultura y su biblioteca municipal: «José Ramírez García», como reconocimiento al egregio educador, de gran reconocimiento por los habitantes de su pueblo.

Quimbaya, “municipio tierra de luz”, también conocida como “la Ciudad Luz de Colombia” por su famoso concurso “fiesta de velas y faroles” en el alumbrado de los días 7 y 8 de diciembre. Su casa de la cultura lleva por nombre operación P.A.P.A., nombre de la fundación Piense, Ayude, Persevere, Actúe.

A su biblioteca le colocaron el nombre de Bernardo Pareja, insigne y rebelde poeta, nacido (1.918) y Fallecido (2.011) en Quimbaya.

Salento, “el padre del Quindío”, y “tierra del encanto, llamado Quindío” por ser parte de este territorio que más que territorio es un hermoso paisaje, cuna de la palma de Cera, el árbol nacional.

Su casa de la cultura, ya no existe en este municipio, fue reemplazada por el recinto gastronómico y artesanal, privilegiando el turismo, abandonando la cultura, como si fuera una contradicción en sí mismo. Con la clausura de la casa de la cultura, la biblioteca pública municipal, fue sacada de su recinto habitual.

La cultura es la verdadera cenicienta del presupuesto público, a todos los niveles (Nación, Departamento, Municipio), dada la incomprensión (de los gobernantes) del papel destacado que debe jugar en la sociedad y en el desarrollo de los pueblos; con las uñas salen adelante, porque, la cultura se abre espacio en medio de las dificultades, esa ha sido su historia.

Se olvidan nuestros gobernantes que, el respeto por las tradiciones, por las costumbres, por la cultura de los pueblos, son parte de la historia que da cuenta del estado y el desarrollo de sus pueblos.

Reconocimiento especial debe brindarse por su gigante y quijotesca labor, a la Asociación de casas de la cultura ASOCAQUI, dirigida hoy por la distinguida señora Luz Marina Rincón, de la cual fuera su primer presidente el excelente ciudadano Tebaidense, Heriberto Vargas, toda una vida dedicada a la cultura de la región.

(*) Magister en Ciencias Políticas

E-mail: gerencia@bambucomunicaciones.com

gustavo.hernandez@bambucomunicaciones.com

 

 

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