La muerte de la adolescente Nika Shakarami, cuyo cuerpo fue devuelto a su familia una semana después de que desapareció en medio de las manifestaciones en contra de las leyes sobre el uso obligatorio del velo en Irán, ha desatado más ira. El pasado 16 de septiembre, la muerte de Mahsa Amini, una joven de 22 años quien falleció bajo custodia policial, desató manifestaciones en al menos 15 ciudades alrededor del país.
La ONG Iran Human Rights (IHR) indicó que al menos 154 manifestantes han sido asesinados por las fuerzas de seguridad, a quienes ha acusado de usar fuerza desproporcionada y munición real para reprimir la disidencia pacífica.