Por: José Gustavo Hernández Castaño (*)
V. LA CONSTRUCCIÓN SIMBÓLICA DEL NUEVO LIDERAZGO PRESIDENCIAL: EL CASO COLOMBIANO
Las categorías desarrolladas en los capítulos precedentes encuentran en la transición presidencial colombiana de 2026 un escenario especialmente adecuado para su observación empírica. El interés del caso colombiano no radica en su excepcionalidad, sino en la posibilidad de analizar, prácticamente desde su origen, la construcción de un nuevo repertorio simbólico de gobierno y la forma como dicho repertorio comienza a organizar la identidad política del Ejecutivo. ¹
El propósito de este capítulo no consiste en formular un juicio político sobre el nuevo gobierno ni en anticipar el desenlace de un proceso histórico todavía abierto. Una investigación rigurosa debe distinguir cuidadosamente entre la descripción analítica de un fenómeno observable y la formulación de conclusiones normativas. El interés académico reside en comprender cómo un liderazgo democrático construye una representación de sí mismo y cómo esa representación comienza a difundirse dentro de la organización gubernamental.
Durante la campaña presidencial ya podían identificarse algunos elementos de esa construcción simbólica. Sin embargo, fue en el tránsito entre la elección y el inicio del ejercicio del poder cuando dichos componentes comenzaron a integrarse dentro de un sistema relativamente coherente de representación. La imagen del tigre dejó de cumplir una función exclusivamente electoral para proyectarse como símbolo permanente del liderazgo presidencial. Paralelamente, la expresión «Firmes con la patria» empezó a consolidarse como fórmula recurrente de identificación política y cohesión gubernamental.
Ninguno de estos elementos posee, aisladamente, un significado concluyente. Como se expuso en el primer capítulo, los símbolos adquieren eficacia política cuando comienzan a relacionarse entre sí y conforman un universo coherente de representación. Su importancia no depende tanto de cada uno de ellos como de la arquitectura simbólica que colectivamente construyen. ²
Un fenómeno semejante puede observarse en el plano gestual. La reiteración del saludo de inspiración militar por parte del presidente y de diversos integrantes del nuevo gobierno constituye un ejemplo particularmente ilustrativo. Desde una perspectiva metodológica, el interés del análisis no consiste en atribuir al gesto un contenido ideológico predeterminado. Los gestos políticos admiten múltiples interpretaciones dependiendo del contexto histórico y cultural. Lo verdaderamente relevante es constatar su repetición sistemática y la manera como comienza a funcionar como signo visible de pertenencia dentro del nuevo equipo gubernamental.
La observación de este tipo de prácticas exige especial prudencia analítica. Como advierte Clifford Geertz (2003), los símbolos solo pueden interpretarse adecuadamente cuando se analizan dentro del sistema cultural que les otorga significado. Extraer un símbolo de su contexto conduce fácilmente a interpretaciones reduccionistas. En consecuencia, este ensayo no propone una lectura aislada de cada gesto, sino una interpretación del conjunto de relaciones que dichos elementos establecen entre sí. ³
La construcción simbólica del liderazgo tampoco se limita a imágenes o gestos. Se manifiesta igualmente en la organización de los espacios desde los cuales el poder decide representarse. La decisión de desarrollar parte importante de la acción gubernamental desde diferentes regiones del país, así como la resignificación política de determinados escenarios institucionales, responde a una misma lógica: redefinir simbólicamente la relación entre el centro del poder y el territorio nacional.
La representación del gabinete constituye otro aspecto de especial interés. Desde las primeras semanas del nuevo gobierno comenzó a observarse una notable homogeneidad en las formas de comunicación pública de ministros, altos funcionarios y colaboradores presidenciales. Determinadas expresiones, fórmulas discursivas, estilos de intervención y códigos simbólicos empezaron a reproducirse con considerable regularidad.
Precisamente aquí adquiere plena relevancia la hipótesis formulada en el segundo capítulo. La personalidad del gobernante comienza a producir efectos institucionales cuando sus códigos dejan de pertenecer exclusivamente al líder y son incorporados por quienes integran la estructura administrativa del Ejecutivo. No se trata simplemente de una estrategia de comunicación política. Comienza a configurarse un proceso de aprendizaje organizacional mediante el cual el liderazgo produce una identidad compartida dentro del gobierno. ⁴
Este fenómeno puede interpretarse también desde la perspectiva desarrollada por Douglass North. Las reglas formales del Estado permanecen inalteradas; sin embargo, las instituciones informales empiezan a experimentar un proceso de transformación mediante la incorporación progresiva de nuevos hábitos, lenguajes y formas de representación. El cambio institucional comienza, así, mucho antes de cualquier modificación jurídica. ⁵
Vista en conjunto, la experiencia colombiana revela un rasgo particularmente significativo: ninguno de los elementos observados actúa de manera independiente. La figura del tigre, la consigna «Firmes con la patria», el saludo reiterado, la representación cohesionada del gabinete, la centralidad presidencial y la resignificación del territorio forman parte de un mismo repertorio simbólico. Cada uno fortalece el significado de los demás y contribuye a construir una representación relativamente coherente del liderazgo.
Esta articulación permite comprender por qué el análisis no puede reducirse a la descripción de símbolos individuales. Un emblema aislado posee un alcance limitado. Lo que produce efectos políticos es la coherencia del conjunto. Cuando diferentes códigos convergen hacia una misma representación de la autoridad comienzan a configurar una cultura organizacional que orienta la comunicación gubernamental, fortalece la identidad de quienes participan en ella y proyecta sobre la sociedad una imagen específica del ejercicio del poder.
Conviene reiterar que la existencia de una identidad gubernamental fuerte no constituye, por sí misma, un problema para una democracia constitucional. Todo gobierno necesita construir cohesión interna, comunicar prioridades y ofrecer una imagen reconocible de su proyecto político. El interrogante aparece cuando esa identidad comienza a interactuar con el espacio simbólico reservado al Estado como institución permanente.
En consecuencia, el verdadero objeto de observación no es la intensidad del liderazgo presidencial, sino la relación que dicho liderazgo establece con la arquitectura institucional del Estado democrático. Esa relación permanece abierta y solo podrá evaluarse plenamente a partir del desarrollo posterior del proceso político. En esta etapa inicial, el análisis solo permite afirmar la existencia de una construcción simbólica particularmente intensa y la rápida consolidación de un lenguaje compartido dentro del Ejecutivo.
Esta constatación no constituye una conclusión definitiva sobre el gobierno colombiano. Constituye, más bien, el punto de partida para examinar en los capítulos siguientes cómo esa identidad gubernamental interactúa con los mecanismos de control, con la cultura constitucional y con los contrapesos propios de una democracia republicana.
Notas al pie
- El valor metodológico del caso colombiano reside en que permite observar un proceso de construcción simbólica mientras aún se encuentra en desarrollo, evitando las distorsiones propias del análisis retrospectivo.
- Ningún símbolo posee significado político autónomo. Su eficacia depende del sistema de relaciones dentro del cual se inserta.
- La «descripción densa» propuesta por Geertz constituye una herramienta metodológica particularmente adecuada para interpretar símbolos políticos sin descontextualizarlos.
- Este fenómeno corresponde al proceso descrito anteriormente como institucionalización informal del liderazgo, mediante el cual determinadas prácticas individuales pasan a orientar el comportamiento colectivo de una organización.
- North recuerda que las transformaciones institucionales suelen comenzar mediante cambios graduales en las instituciones informales antes que por reformas jurídicas explícitas.
(*) Magister en Ciencias Políticas
- Asesor en direccionamiento estratégico de campañas
- Investigador en historia política y comportamiento electoral





