El hecho se registró la noche del pasado 8 de agosto en medio de una tormenta eléctrica que se presentó en la vereda San Pablo del municipio quindiano.
Los campesinos de la zona fueron quienes dieron aviso del suceso que le generó pérdidas económicas al ganadero, dueño de los animales.
Finalmente, los semovientes fueron enterrados debido a que la carne ya no era apta para su consumo.