domingo, octubre 4, 2026

Opinión de Colombia y el Mundo

Editorial 153: Frente Amplio Quindío: Una sola Lista a la Cámara para cambiar el mapa

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Por: José Gustavo Hernández Castaño (*)

“Una mano / más una mano / no son dos manos; / son manos unidas. / Une tu mano / a nuestras manos / para que el mundo / no esté / en pocas manos / sino en todas las manos.”
— Gonzalo Arango

El país aprendió —a golpes y a victorias— que la política no se gana sólo con razones: también con arquitectura política y organización. El Pacto Histórico nació en 2021 de esa intuición colectiva, como respuesta al hartazgo con un modelo que confundía el Estado con un botín. En 2022, esa suma improbable de trayectorias, luchas y sueños abrió por primera vez la puerta de la Casa de Nariño a un proyecto progresista. Pero el Congreso reveló la otra cara de la moneda: sin mayorías propias, cualquier transformación se empantana. De ahí que, pensando en 2026, el debate nacional se reduzca a una premisa ética y técnica: la unidad no es consigna, es método.

Una candidatura presidencial única debe construirse como se construye una gran obra: con belleza, solidez y visión. Una que exprese y represente la diversidad de un país plural, multicultural y profundamente heterogéneo. Lo mismo ocurre con las listas al Congreso: deben confeccionarse con técnica electoral y con voces diversas, donde la pluralidad no sea un discurso sino una sinfonía real capaz de convertir sueños e ideas en curules.

Aunque el escenario nacional importa, lo decisivo se juega en la proximidad de la gente: la Cámara de Representantes. En el Quindío, la disputa es clara.

De un lado, las maquinarias del establecimiento: partidos con estructuras clientelistas aceitadísimas, dueños del poder local, expertos en mecánica electoral, pero visiblemente desgastados por la corrupción y la politiquería.

Del otro, los partidos alternativos: fragmentados, con poca experiencia comparativa y exceso de personalismos, pero con buena imagen pública, claridad programática y una oportunidad única: unirse en una sola lista de Frente Amplio que represente al campo alternativo y social sin exclusiones. Dividirse es regalar el escaño; unirse es competir en serio.

La historia enseña: cuando se une, gana

El Pacto Histórico se forjó como convergencia de memorias, luchas y territorios. Sus cimientos son la resistencia democrática, la transparencia y las movilizaciones por la dignidad. Hoy, seis partidos lo integran en su núcleo: Colombia Humana, Progresistas, Partido Comunista Colombiano, Polo Democrático Alternativo, Unión Patriótica y la Minga Indígena Social y Popular.

A su alrededor respira un bloque unitario de veinte expresiones políticas — Comunes, Partido del Trabajo (PTC), Esperanza Democrática, Todos Somos Colombia, Fuerza Ciudadana, AISO, Marcha Patriótica, MCP, MODEP, PUPSOC, Soy Porque Somos, Independientes, Coordinadora Socialista, entre otras—, además de sectores de la Alianza Verde, del progresismo liberal y de partidos con base étnica como AICO, ASI y MAIS.
La regla de oro es inequívoca: nadie puede excluir ni arrogarse la representación de otros; la alternativa es una lista única donde quepan todos, no que unos sean protagonistas y, otros, simples notarios.

¿Para qué sirve una sola lista?

Para ordenar la diversidad, blindar el voto de opinión frente a la compra y la presión, y transformar esa buena imagen de las fuerzas alternativas en curules efectivas para legislar por el Quindío de todos.

Una lista única no es un eslogan: es un método para construir confianza. Implica un proceso transparente de selección, consensos programáticos, pedagogía incluyente que integre la diversidad de alternativos y un comando unificado que no duplique esfuerzos. Supone cuidar cada mesa electoral —del E-14 al E-26— y establecer un programa mínimo verificable con metas medibles. Cuando el voto entiende para qué sirve, llega; cuando percibe reparto, se queda en casa.

El mapa electoral: datos y lecciones

Los resultados lo demuestran:

  • 2014 (Cámara): Polo Democrático + Alianza Verde = 6.409 votos.
  • 2015 (Asamblea): suben a 8.907 votos.
  • 2018 (Cámara): coalición unida: 10.933 votos.
  • 2019 (Asamblea): lista “Quindío Diferente”: 17.560 votos y una curul.
  • 2022 (Cámara): 39.076 votos (Pacto Histórico 28.245; Verde 10.831) —votos suficientes para dos curules—, pero divididos.
  • 2023 (Asamblea): con 29.444 votos en seis listas dispersas, casi se pierde la representación. Pacto Histórico (819 votos), Fuerza Ciudadana (3.110 votos), Esperanza Democrática (1.921 votos) y ADA (984 votos), MAIS + Verde Oxígeno (10.610 votos)

La conclusión es sencilla: la dispersión electoral cuesta poder político.

Además, hay una franja significativa de votos en blanco, nulos y no marcados, que en promedio bordean los 70.000 votos como expresión clara de hartazgo y desafección política:

  • 2015: 31.373 blancos (11,44%), 14.279 nulos (5,21%), 24.185 no marcados (8,82%).
  • 2019: 61.237 blancos (24,14%), 14.608 nulos (5,76%), 29.966 no marcados (11,81%).
  • 2023:644 blancos (16,15%), 13.211 nulos (4,89%) 28.746 no marcados (10,64%).

Estos votos no son “errores”: son un grito de inconformidad que puede transformarse en fuerza electoral si hay una opción unificada.

También existe una franja abstencionista volátil —como la que definió la elección del “cura gobernador”— fueron cerca de 25.000 ciudadanos abstencionistas que salieron, ese día, a votar para decirle a la gobernadora de la época la “de las botas puestas” estamos fastidiados con su estilo y forma de gobernar.

Condición Sine qua non: la unidad

Una lista única de Frente Amplio es condición sine qua non para ganar. Las identidades no se borran al ir juntas: se hacen más eficaces cuando representan. La Minga no pierde su voz por compartir papeleta con Comunes o el Polo, ni la UP y Colombia Humana su memoria por tejer con Esperanza Democrática y Fuerza Ciudadana, ni los integrantes del Pacto pierden su identidad si caminan juntos con Unitarios, Verdes, liberalismo progresista o movimientos indígenas. Lo que sí se pierde cuando cada quien va por su lado es la posibilidad de lograr una curul para defender la vida digna y la transparencia en el Quindío.

El tiempo político es ahora

Cuando el Pacto se une, gana; cuando se fragmenta, explica derrotas. En Quindío, la etapa de las excusas terminó. No se exige unanimidad, se exige madurez política. La lista única no es un gesto simbólico: es la prueba de que los movimientos alternativos pueden ganar, no sólo inspirar.

Que nadie se engañe: 2026 se define en 2025. La pregunta no es si pensamos igual, sino si somos capaces de votar juntos. Por eso, el mensaje que debe recorrer barrios, veredas, universidades y cabildos es simple y serio:

Frente Amplio Quindío:

Una sola Lista a la Cámara para cambiar el mapa.

El poema “Manos unidas”, de Gonzalo Arango, que utilicé como epígrafe, encarna la idea que inspira este llamado: la fuerza colectiva que nace cuando se actúa juntos. Unir las manos no es sumar voluntades dispersas: es construir poder común.

(*) Magister en Ciencias Políticas

Asesor en direccionamiento estratégico de campañas

E-mail: gerencia@bambucomunicaciones.com

gustavo.hernandez@bambucomunicaciones.com

 

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