domingo, agosto 16, 2026

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Editorial 185: El nuevo mapa político en el Quindío

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Por: José Gustavo Hernández Castaño (*)

Lo que dijeron las urnas el 8 de marzo en el Quindío: el límite de la maquinaria

Las elecciones a la Cámara de Representantes del 8 de marzo en el Quindío dejaron un resultado que merece ser leído con detenimiento, más allá del ruido de la campaña y de las narrativas que durante meses intentaron instalar algunas estructuras políticas. Las cifras revelan algo más complejo: el sistema político departamental no fue arrasado por una sola fuerza, sino que terminó configurándose alrededor de tres polos competitivos. El resultado final distribuyó las tres curules entre tres proyectos políticos distintos. La coalición entre el Centro Democrático y el Partido Conservador Colombiano obtuvo 64.340 votos, equivalentes al 26,38 % de la votación, y se convirtió en la lista más votada del departamento. El Pacto Histórico alcanzó 44.631 votos (18,30 %), consolidando una curul con una votación significativa de opinión. Y Cambio Radical obtuvo 50.439 votos (20,68 %), conservando la representación que ya tenía en la Cámara. Visto desde la perspectiva de los resultados, la elección dejó tres lecturas distintas: una coalición partidaria que se consolidó como la más votada, un voto de opinión que mostró fuerza en un territorio históricamente dominado por maquinarias y una estructura política territorial que, a pesar de su enorme capacidad organizativa, encontró un límite electoral.

CAMARA QUINDIO
ELECCIONES 2026
PARTIDO VOTOS %
COALICION CENTRO DEMOCRÁTICO – PARTIDO CONSERVADOR 64.340 26,38
CAMBIO RADICAL 50.439 20,68
PACTO HISTÓRICO QUINDÍO 44.631 18,30
COALICION AHORA COLOMBIA: MIRA + N.L.+ DIGNIDAD Y COMPROMISO 21.996 9,02
PARTIDO LIBERAL 20.574 8,44
MOVIMIENTO SALVACIÓN NACIONAL 11.393 4,67
PACTO FRENTE AMPLIO 2.968 1,22
PARTIDO POLÍTICO OXÍGENO 558 0,23
COALICIÓN FUERZA CIUDADANA 548 0,22
PARTIDO POLÍTICO LA FUERZA 454 0,19
TOTAL VOTOS POR PARTIDOS 217.901 89,34
VOTOS EN BLANCO 11.397 4,67
VOTOS VALIDOS 229.298 94,01
VOTOS NO MARCADOS 5.555 2,28
VOTOS NULOS 9.048 3,71
TOTAL VOTOS DEPOSITADOS 243.901 100,00
CENSO ELECTORAL 504.543 100
PARTICIPACION 243.901 48,34
ABSTENCION 260.642 51,66

Fuente: registraduria.gov.co/resultados 2026

Si se observa el resultado en términos estrictamente electorales, los ganadores de la elección fueron la coalición del Centro Democrático y el Partido Conservador. Con 64.340 votos, esta alianza logró concentrar el mayor volumen electoral del departamento. El resultado muestra la eficacia de una estrategia clásica de los sistemas políticos competitivos: la construcción de coaliciones electorales que evitan la dispersión del voto. En un escenario de múltiples listas, la articulación entre dos partidos con electorados cercanos permitió consolidar una base electoral suficiente para ocupar el primer lugar. Este resultado también revela algo importante sobre la sociología electoral del Quindío: una franja significativa del electorado continúa identificándose con opciones políticas tradicionales de derecha o centro-derecha. Mientras otras fuerzas apostaban por expandir sus redes territoriales, esta coalición logró capitalizar un voto disciplinado y relativamente estable.

El segundo resultado relevante es el obtenido por el Pacto Histórico. Con 44.631 votos, la coalición logró asegurar una de las tres curules del departamento. Pero el dato más importante no es solo el número de votos, sino su naturaleza política. A diferencia de otras estructuras electorales, el Pacto Histórico no contaba con una red territorial equivalente en alcaldías ni con una maquinaria administrativa comparable a la de otras fuerzas políticas. Su votación proviene en buena medida de sectores sociales, juveniles, militancia política, electores independientes y voto de opinión. Ese fenómeno tiene una importancia particular en el contexto del Quindío. Durante años, la política regional ha estado marcada por la presencia dominante de estructuras territoriales basadas en redes de intermediación política. En ese contexto, una votación cercana a los 45.000 votos de opinión indica que existe un electorado que decide su voto desde la convicción política más que desde la intermediación institucional. Ese voto no siempre es mayoritario, pero cuando alcanza volúmenes de esta magnitud se convierte en un actor electoral decisivo y en un contrapeso frente al poder de las maquinarias.

El tercer resultado es probablemente el más revelador desde el punto de vista político. Durante buena parte de la campaña electoral circuló una narrativa insistente: una estructura política territorial lograría quedarse con las tres curules del Quindío. La consigna se repetía en reuniones, corrillos políticos y escenarios de campaña: “vamos por las tres”. La estructura que sostenía esa narrativa era la de Cambio Radical. El partido terminó obteniendo 50.439 votos (20,68 %). Es cierto: la votación creció. En las elecciones de 2022 había obtenido alrededor de 33.907 votos, por lo que el aumento fue cercano a 16.500 votos adicionales, un crecimiento aproximado del 48 %. Pero el análisis no puede detenerse solo en ese dato. La pregunta relevante es otra: ¿ese crecimiento corresponde al tamaño de la maquinaria política que respaldaba la candidatura?

La estructura política que apoyaba la lista contaba con influencia territorial en nueve alcaldías del departamento, presencia en concejos municipales, entidades descentralizadas y una red de operadores políticos construida durante varios años de control territorial. A ello se sumaba otra dimensión de poder administrativo: estructuras de contratación vinculadas a entidades departamentales estratégicas como Empresas Públicas del Quindío (EPQ) y la Corporación Autónoma Regional del Quindío (CRQ), que en la práctica han sido señaladas por distintos sectores políticos como verdaderas cajas menores para el ejercicio del poder territorial. Sumadas estas redes institucionales, el engranaje político que respaldaba la campaña podía movilizar más de 8.000 operadores políticos distribuidos en distintos niveles del aparato administrativo y territorial.

A este andamiaje se agregaba un fenómeno particularmente significativo. Entre noviembre de 2025 y enero de 2026 se firmaron 7.436 contratos públicos en nueve municipios del Quindío por un valor aproximado de 253.164 millones de pesos, la mayoría bajo la modalidad de órdenes de prestación de servicios (OPS). Las cifras muestran una expansión abrupta de la contratación justo en el trimestre previo a las elecciones: en noviembre se firmaron 1.089 contratos, en diciembre 675 y en enero 5.672. Si se suman alcaldías, redes territoriales, contratación pública, operadores políticos y la cooptación de liderazgos provenientes de otros partidos, la expectativa electoral de esa maquinaria era claramente superior a los 80.000 votos. Sin embargo, el resultado final fue de 50.439 votos. Es decir, la maquinaria creció en votos, pero muy por debajo de lo que cabría esperar de una estructura territorial de esa magnitud.

La distancia entre el tamaño del aparato político y el resultado electoral sugiere algo que empieza a percibirse en distintos sectores del departamento: una combinación de ineficiencia operativa de los operadores políticos y un creciente desgaste ciudadano frente a formas prolongadas de ejercicio del poder territorial. Después de más de una década de influencia política en buena parte del departamento comienzan a aparecer señales de fatiga democrática. En conversaciones cotidianas —en cafeterías, calles y espacios ciudadanos— no siempre aparece entusiasmo frente a esa estructura política. Con frecuencia emerge fastidio, cansancio y rechazo frente a un poder percibido por muchos como concentrado, intimidante o ejercido desde la sombra. Cuando ese clima social se acumula durante años termina expresándose de la única manera que ninguna maquinaria puede controlar completamente: el voto.

Por eso el resultado del 8 de marzo puede leerse también como una señal de voto castigo parcial. La maquinaria creció en votos, pero no logró la hegemonía que había anunciado. Prometía tres curules; terminó conservando una. La elección deja una enseñanza importante para la política del Quindío. Las maquinarias pueden ser poderosas, pueden controlar alcaldías, movilizar operadores, articular redes institucionales y proyectar narrativas de poder absoluto, pero incluso las maquinarias más aceitada s encuentran un punto en el que su expansión se detiene. Ese punto aparece cuando el poder territorial acumulado comienza a producir desgaste y cuando una parte del electorado decide expresar su inconformidad. Las elecciones del 8 de marzo parecen haber mostrado precisamente ese momento: el momento en el que la maquinaria descubre que el poder administrativo no siempre se traduce automáticamente en votos.

Porque al final existe un espacio que ninguna estructura política puede controlar completamente. Ese espacio se llama el cubículo electoral. Allí desaparecen los operadores, los contratos, las presiones y las narrativas de poder. Queda solo el ciudadano. Y cuando el ciudadano decide votar libremente, incluso la maquinaria más poderosa puede encontrar su límite.

(*) Magister en Ciencias Políticas

  • Asesor en direccionamiento estratégico de campañas
  • Investigador en historia política y comportamiento electoral.

 

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